domingo, 29 de mayo de 2016

Lo que compran las familias: LA DEMANDA

Las que familias y personas compran bienes y servicios de las empresas y les venden su  trabajo. Mirado desde el punto de vista de las empresas, estas venden bienes y servicios a las familias y les compran trabajo. ¿Cómo se ponen de acuerdo miles de empresas y millones de familias para decidir qué comprarán unas y qué producirán otras?
Las familias y las personas, tienen necesidades que satisfacer y recursos que limitan sus posibilidades de satisfacerlas. Por este motivo, las familias necesitan escoger qué necesidades solventar y en qué medida, ya que no pueden resolverlas todas. Como tienen que elegir, familias y personas deben ser capaces de decidir cuáles necesidades son más importantes que otras, y lo harán de acuerdo con sus propios gustos y preferencias dentro de las limitaciones que les imponen sus recursos.
Como los recursos son limitados, las familias preferirán comprar los bienes y servicios que necesitan donde sean más baratos, tomando en cuenta no solo sus  precios sino también otros elementos que tienen que ver con el costo de comprarlos. Estos elementos incluyen, por ejemplo, los costos de transporte para llegar hasta los lugares donde se vende el bien escogido, la posibilidad de encontrar ahí otros bienes que se desea adquirir, el tiempo involucrado en la compra  (colas en las cajas, tiempo de transporte, etc.).



Pero, además, las familias compararán los precios de diversos productos entre sí para decidir lo que comprarán. Por ejemplo, cuando  una mamá va al supermercado, compara los precios de distintas frutas para saber cuáles de ellas llevará para el postre.  También compara el precio de los distintos tipos de carne para elegir el que llevará, o el de las diversas marcas de té o café. Aunque acostumbre a tomar un té de cierta marca, si este está muy caro verá la posibilidad de llevar otro, o de comprar café o té de hierbas en vez del que pensaba comprar. Todo esto se debe hacer porque los recursos no alcanzan para todo. La escasez de los recursos está de nuevo presente en las decisiones que tomamos todos los días.


Debido precisamente a la escasez de los recursos, si un precio baja y los demás se mantienen igual, en general se comprará más del producto cuyo precio bajó y menos de otros productos. Así se podrá hacer más con los recursos existentes que si se sigue comprando todos los productos lo mismo que antes.
Se han hecho muchos estudios sobre la conducta de las familias y las personas en el mercado: todos concluyen que, en la enorme mayoría de los casos, cuando un precio baja y los demás se mantienen constantes, las familias comprarán más del producto cuyo precio bajó.
Es importante destacar que las decisiones se toman, la mayoría de las veces comparando precios. Es decir, si todos los precios suben o bajan al mismo tiempo, lo más probable es que las familias sigan comprando lo mismo que antes de los diversos bienes, si su capacidad de compra de acuerdo con sus recursos no ha cambiado.  Para hacer estas comparaciones es necesario considerar no solo el precio del bien que se busca sino también el de los demás bienes. Por eso, implícitamente y sin pensarlo, la mamá que va al supermercado compara los precios de los bienes que busca  en relación  con  los de  otros bienes. Los precios así comparados se llaman precios relativos.
Son los precios relativos los que las familias toman en cuenta para sus decisiones: el precio de la mantequilla relativo al de la margarina; el precio de una blusa de algodón en Falabella relativo al de Almacenes ela;  el precio de un vehículo Nissan con el de un Subaru; el precio de un departamento de tres dormitorios de una calidad determinada en una ubicación, relativo a aquel en otra ubicación.  El precio de la mantequilla relativo al precio de la margarina es el precio por unidad de mantequilla, por ejemplo, por kilo de mantequilla,  dividido por el precio de la misma unidad de margarina.
También se puede calcular el precio relativo de un bien respecto de todos los demás bienes. Este es el precio del bien dividido por  alguna medida de todos los precios. Una de ellas es el valor de una canasta de un grupo representativo de bienes que generalmente adquieren las familias y personas, valor que es calculado mes a mes en Colombia por el Departamento Nacional de Estadísticas (Dane). Los cambios en este valor corresponden al cambio del promedio de los precios de los productos considerados en la canasta. Estos cambios corresponden a los del  Índice de Precios al Consumidor, IPC. El aumento o reducción del IPC de cada mes se publica, a veces muy destacado, en toda la prensa, la radio y la televisión, y se lo llama erróneamente “IPC del mes”, cuando en realidad es la variación porcentual del IPC de un mes a otro. Si el precio de un producto sube más que el IPC, se dice que ha subido su precio relativo; si sube menos que el IPC, se dice que su precio relativo ha bajado.



Son los precios relativos los que guían las decisiones de la gente. Si un precio relativo  baja, seguramente se comprará más de ese bien particular y, si sube, se comprará menos de él.



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